Altolar

work setting | fourth year, latin american architecture

professor| javier isado

design team| krizia padín + luis daniel vázquez + rafael santiango + stephanie mulero

I chose to study Jimmy Alcock for our final course project as a first approach to Venezuelan architecture, a completely unknown subject except for the distant notions of Villanueva’s work. It was definitely a thrill to discover this modern-age building that plays with light, color and climate while it  pays reverence to the Ávila mountains.

We put together two boards, one explaining the architect’s context and another explaining the building itself.

http://www.youtube.com/watch?v=Qmiax-wUvsw

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Lo modernotropical , por Danniely A. Staback Rodríguez

A lo largo de toda la historia de la civilización encontramos, de modo consistente, interesantes relaciones entre dominantes y dominados. Sencillamente, algunos grupos se han encontrado en la posición de poder ejercer el poder que han adquirido sobre algún otro grupo denominado inferior. Según Pierre Bourdeau, el poder es un mecanismo que va más allá de lo perceptible, y sabemos que éste verdaderamente opera cuando la parte dominada actúa sin tener que serle recordada cuál es su posición (la de inferioridad). La acción, por parte del poderoso de adquirir ese control, le otorga la distinción y el poder.

Las siluetas de aparentes rangos de dominación y de control aplican a toda situación cultural y social donde se observen diferenciales de poder. Bajo esto ubico, por supuesto, el fenómeno de la arquitectura. De inmediato notamos cómo la historia de la arquitectura, no sólo la escriben a su modo los que poseen el poder, sino que se difunde y se perpetúa por dicho grupo y por los controlados, que han aprendido que la arquitectura correcta y digna es de una u otra manera y sirven como embajadores de ideas inmutables.

Otro fenómeno importante dentro de los mecanismos del poder es el de establecer o construir la otredad entre el dominante y el dominado. A la vez que se describe el salvaje, el bruto, el subdesarrollado, se describe el noble. Lo que aquellos son, es lo que, por deducción, no somos nosotros. Bajo esta percepción sigue que todas las características de los aquellos que hacen posible su diferenciación tienen que ser negativas o de cualidad inferior, mientras que las de nosotros, automáticamente ascienden a ejemplares. El otro junto con la otra forma de hacer las cosas son definidos por primera vez desde los ojos del poderoso.

Un canon de poder es la arquitectura moderna en Europa, que por supuesto, dio un giro monumental a la concepción de la arquitectura mundial.  Esta nueva arquitectura surge no de modo accidental o arbitrario. Se da tras una combinación de novedades constructivas y novedades de pensamiento. Todas las artes se alinean con nuevos axiomas plásticos y sociales que luego tratan de expresarse a través de la arquitectura. Pero también existe el deseo ferviente de una nueva generación de arquitectos por ganar la atención, el respeto y el poder en la profesión, el cual ejecutarán de forma dogmática para propagandear  y validar sus ideas.

El rol fundamental de la arquitectura llamada latinoamericana regionalista es que tomó las enseñanzas de los maestros europeos y las tradujo a la realidad. Por realidad me refiero a que la arquitectura moderna pura operaba de una forma conceptual-ideológica no plantada en la tierra, en el sitio particular, porque como sabemos, la arquitectura moderna era universal. James Alcock, entre otros arquitectos, ha obrado para el lado de acá. Su obra, particularmente la que estudiamos en este curso, no se resiste al planteamiento moderno, pero tampoco se rinde ciegamente al él. Le da bases, lo problematiza, lo sitúa en un contexto particular y hace del edificio un elemento arraigado al entorno. No por inventarse un estilo, sino porque diseña un diálogo y desarrolla una  sensibilidad.

El trabajo de Alcock no es único. Se suma a la voz de una arquitectura que busca ser de calidad, busca ser reconocida y busca pertenecer. La pregunta es: ¿desde qué perspectiva se mira? Como sabemos, nombrarla y clasificarla implica encajonarla. Llamarle arquitectura moderna se queda atrás, pero llamarle arquitectura tropical o latinoamericana a todos los ejemplos maravillosos que surgen en las franjas bajo y sobre el ecuador es un eufemismo, una inocente discriminación. No podemos ver esta arquitectura como el hijo extraviado de la tradición moderna, o simples consecuencias, resultados, de plantar lo moderno en la jungla. Si lo hacemos, estaríamos cayendo bajo el prejuicio de la otredad, definiéndonos a nosotros mismos desde la mirada de los primeros u originales. ¿Cómo liberar entonces a nuestra arquitectura? ¿Cómo darle un sitial que le pertenezca? Supongo que aceptando que la arquitectura moderna no es un punto de partida, un estándar, un ejemplo a seguir, sino una expresión de visión, cultura, deseo social hecho arquitectura, como lo han sido todos los estilos pasados, y como lo serán los estilos por venir. Ya no estamos en la era de Gropius o Mies. Son ellos los que visitan, con sus ideas, nuestra época, nuestra arquitectura.

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